Algo de biopolitica. Mercado, templo y esquizofrenia

La razón de Estado, ese régimen de Estado originario de la Europa mercantilista del SXVII que mutó primero de realeza a despotismo real y fue racionalizado, juridiccionado externamente y veridiccionado internamente en el SXVIII en una pluralidad de Estados externamente jurídicos en competencia y crecimiento colectivo simultáneo e infinito, simultaneidad e infinitud garantes de una paz a la vez necesaria, necesitando e invitando para su crecimiento colectivo infinito al resto del mundo o más bien a sus riquezas a apostar sin integrar esa banca y a la vez en correlato soberano absoluto en cada Estado internamente autoregulado de hecho por decisión racional y funcional a sí mismo en una suerte de frugalidad o minimalismo conveniente de acuerdo a ese ámbito creador de verdades de los economistas, el mercado, y su verdad primera, la utilidad, que hay que maximizar limitando la intervención estatal o en los términos del utilitarismo radical: limitando la pérdida de libertades a solo intervenciones en nombre del interés de tal o cuál individuo o grupo, siempre orientado a aumentar acompasadamente población y artículos de necesidad para mantenerse competente frente a los demás Estados de dicha pluralidad. Esto es lo que llamamos liberalismo. La cultura estableciendo las formas de un intercambio en la libre competencia garantizado por un régimen gubernamental policial de mínima intervención, el ganador alcanzará el cielo, aunque encierra una encrucijada pues el capital mayor al absorber al capital menor como el charco a la gota se concentra agotando irremediablemente las transacciones que necesitan multiplicidad a no ser que encuentre mercados infinitos como en su origen histórico de concentración de capital y expansión de mercados que se mundializaban sometiendo mediante custodiados monopolios recibiendo mano de obra gratuita y riquezas absorviendo otras economías, trabajo forzado y esclavitud de dos continentes, luego otra vez concentración, mercado muerto, paro, pérdida de una legitimidad sustentada en cada transacción, intervención gubernamental para destrabar, el capitalismo no solo es poder de policía, despotismo, conquista, sometimiento, masacres, necesidad de crecimiento infinito, acumulación y crisis, sino también paradógicamente redistribución, el capitalismo se auxilia cíclicamente en el socialismo, cuando un mercado muerto da lugar a un Estado de bienestar al que luego boicoteará cuando una cruzada o población sedienta de libertad le abra las puertas al capital libertario. El liberalismo tiene su patria la cual no sólo es el capital, sino también su cuna donde se vienen haciendo los repartos del mundo colonizado desde el SXV. Pero avancemos hacia el siglo XX. Estamos en la Alemania posguerra, destruida, sin Estado legítimo y en la Norteamérica de esa época. En un congreso se difinirá el futuro Estado a reconstruir. Aprovechando las fobias evidentes hacia todo lo estatal, aunque veremos más adelante, que conllevan un error, se establece que será un Estado de corte liberal. No deja de resultar paradójico, que si el estilo gubernamental será de corte liberal, y si el liberalismo reclama al Estado simplemente que lo deje hacer, declarándolo explícitamente como algo inútil, para qué y cómo podría ser ese nuevo Estado. La cuestión es que no existiendo un Estado, paradógicamente lo necesitaba y con necesidad esencia, por la razón que veremos más adelante, de modo que había que crearlo y limitarlo. Una breve explicación es que el intercambio utilitarista, esto es, sin interés por el otro, y el intercambio altruista, su extremo opuesto, por tratarse de acciones inviables para los seres vivos, necesitan instituciones y eticidades coercitivas. Por eso necesita el liberalismo de un Estado coercitivo aunque después tuviera que limitarlo.
Pero sigamos. Los impulsores del neoliberalismo en ese 1948, planteaban que el proteccionismo, el asistencialismo, la planificación y el intervencionismo del tipo keynesiano constituían una suerte de invariante determinista político-económica de tal manera que partiendo de cualquiera de ellos desembocaba inexorablemente en el totalitarismo, señalando que la crisis del nacionalsocialismo antes de su desenlase los había implementado a los cuatro, y ejemplificaban asimismo con la planificación soviética, con el New Deal en Norteamérica y el laborismo inglés. El totalitarismo habría sido la reacción en cadena de una invariante económica de proteccionismo, planificación estatal, asistencialismo e intervencionismo dirigido; lo cual habría llevado a la desintegración de la red social, la atomización del individuo frente a un Estado gigante y de crecimiento indefinido y todo originado por un liberalismo que, intimidado, intervino racionalmente sobre su comportamiento natural para autolimitarse, y estas intervenciones hicieron crecer al Estado hasta una administración con tipos de racionalidad técnica, que llevó a una burocratización y finalmente el desenlace, el totalitarismo, la masificación, atomización social y todos los efectos nocivos que se le achacaban antes a la economía de mercado. Esto era el pensamiento neoliberal en esa fecha que marcamos. El liberalismo que otrora era el mercado vigilado por un Estado, ahora era el mercado viglando al Estado.
Lo importante de lo nuevo del liberalismo no es que el foco pasa del intercambio a la competencia, ya que la derivación lógica política es la misma: dejar hacer, con una mínima intervención en el mercado, sólo para evitar monopolios y asegurar un ámbito para la competencia y sí intervenir en el ámbito de la produccion, protegiendo la propiedad individual de lo producido.
Pero lo que sí se destaca de lo nuevo es que la competencia pasa de ser algo primitivo, intuitivo a algo que hay que construir. La competencia es ahora algo formal, es una idea, y necesita un arte de gobernar direccionado a este ideal. Un arte de gobernar activo, vigilante, paradójicamente intervencionista. Un liberalismo positivo.
Ya no se trata de no tocar,  sino de saber cómo tocar. Y plantean tres
aspectos principales: los monopolios, la acción económica conforme y la política social. El monopolio, dicen, lejos de ser la consecuencia natural de la competencia, en realidad es fruto de proteccionismos, deficiencias judiciales como la herencia y la reglamentación deficiente en las sociedades de acciones, su atractivo como facilidad recaudadora para un Estado concentrado, el apoyo judicial y el consenso social que logra. Además, en el mercado, la tendencia a la concentración es disuelta por la multiplicidad de variables dinámicas de la competencia, antes de llegar a una forma monopólica. Y de existir, se autoregula para mantener su privilegio, con lo cual tampoco en ese caso atenta contra el mecanismo regulador que son los precios. Solo hace falta una estructura para la competencia, eso sí, que sea rigurosamente formal en sus procesos, y un marco institucional antimonopolio para evitar que se fomente por afuera de esta estructura. En segundo lugar, las acciones conforme, reguladoras y ordenadoras, las primeras con prioridad en controlar la inflación para estabilizar los precios desestimando la importancia del poder adquisitivo, el pleno empleo y la balanza de pagos. Los instrumentos aceptados para intervenir son: en la política crediticia, la creación de taza de descuentos; en el comercio  exterior, la reducción de saldo acreedor para regular el alza de precios externos; en la recaudación, la reducción moderada de la presión fiscal para influir sobre el ahorro y la inversión. Se prohiben los mecanismos usados por la planificación como fijación de precios, sostén de un sector del mercado, creación sistemática de empleos e inversión pública. De hecho, se reconoce cierto nivel de desempleo como esencialmente necesario, aunque el planteo sea que la estabilidad de precios es la forma de proteger el poder adquisitivo. Y después de todo ¿Que es un desocupado?  ¿Una victima social, un discapacitado de la economía? Nada de eso. Es un trabajador en tránsito. Estas acciones reguladoras, son coyunturales. Pero la parte verdaderamente interesante está en las intervenciones de ordenación. El marco. Y es que para que este principio de la sociedad funcione bien, necesita de un verdadero mecanismo de relojería, por lo sofisticado y precisión, para ordenar a la sociedad. Hace falta intervenir masivamente en el orden cultural, jurídico, técnico y material. Es decir, intervención discreta a nivel económico y masiva a nivel social. Todo un orden de competencia. Y en tercer lugar, en lo referente a la política social. Recordemos que las intervenciones de los llamados Estados de bienestar, apuntan a hacerle de contrapunto a un mercado salvaje creador de desigualdad, apuntan a socializar, a equiparar el acceso a ciertos bienes de consumo, redistribuyendo los ingresos con asignaciones familiares y además se aplica el criterio de que a mayor crecimiento más activas son las políticas, pues se supone que corresponderia mayor recompensa. Pero esta igualación destruye el juego ordenador de las oscilaciones en la diferencia que es la competencia. Y para qué buscar esa igualación relativa, si después de todo, la desigualdad es igual para todos. Además, volcar al consumo, mediante esas transferencias, lo que sería ahorro e inversión, es un pecado, salvo una transferencia marginal de un máximo que de todos modos se hubiera destinado a sobreconsumo y a un mínimo sin posibilidad permanente de subsistir por su cuenta. No hay nada, en las medidas neoliberales, parecido a la búsqueda de la media del ingreso. En cambio, sí se pedirá a la sociedad, que trate de capitalizarse individualmente mediante seguros, mutuales y propiedad privada, para protegerse del peligro que son el accidente, la enfermedad y la muerte. La única política social es el crecimiento económico. Política social que guió a países que siguieron ese camino y llevó al anarcocapitalismo norteamericano. Paradógicamente, el Gobierno neoliberal, tiene que intervenir con igual intensidad que en un estilo de gobernabilidad de planificación, sólo que no interviene sobre el mercado ni sobre sus efectos nocivos, sino para protegerlo. Después el mercado se encargará de proteger a la sociedad, hará seres competitivos y ese será su aporte.  Hace falta intervenir profundamente a la sociedad para que los mecanismos competitivos atraviecen su trama. El objeto no es la economía como era en el capitalismo clásico, es el entorno social. La sociedad del intercambio egoísta, dando lugar a la sociedad de la competencia. No es el consumo ni la masificación. Es la diferenciación, la productividad, la empresa individual, hasta en la unidad familiar. Y con ello se dará cabida al crecimiento del litigio y la sociedad judicializada. Históricamente, en donde no interviene el poder público, terminan resolviendo los tribunales. Al Gobierno le toca intervenir sobre cualquier reacción anticompetitiva, que surgirá humanamente, ya que, como sostengo, la exigencia del acto egoísta o altruista es contrainstintivo. Ya expliqué en otro contexto, pero recuerdo brevemente que el acto egoísta sólo satisface al ego y el acto altruista al prójimo,  ambos contrariando la necesidad de todo acto de vida de significar a la vez en la misma vivencia cierto beneficio para el otro y cierto beneficio para uno mismo. El don es intercambio regulado. En las comunidades sanas son actos de vida.  En el capitalismo es acto egoísta orientado al valor. En el cristianismo es acto altruista. En el neoliberalismo es acto egoísta orientado a la competencia. Requieren marcos jurídicos  sumamente ordenados y estrictos,  ya sea religiosos,  éticos o racionales por su naturaleza contraria a la vida. Y son formadores de sociedades esquizofrénicas. Pero retomemos donde dejamos, el neoliberalismo tenía el desafío de probar que el capitalismo no había muerto y para eso explican que no se trata del fracaso de un orden natural fundado en el capital y la acumulación,  sino de un orden de derecho económico consciente al que no es necesario mejorar ni su teoría económica ni su historia sociológica sino su marco jurídico institucional, el cual había tomado formas que limitaban en lugar de liberar a la economía de mercado y para eso buscarán definir una teoría del derecho que llamarán Imperio de la ley o Estado de derecho. En oposición al despotismo: poder público dirigido por la voluntad del soberano; y al Estado de policía: equiparación, aplicación del mismo grado de coerción, a la norma local o particular que a la ley general. El Estado de derecho coloca el origen del orden público en la ley y distingue entre la coerción legítima en la aplicación de un mandato público donde esté implicada la soberanía y el resto de las medidas administrativas. A lo que se suma la posibilidad de un arbitraje judicial entre los ciudadanos y el poder público. El Estado de derecho no es ni la completa libertad de circular todos libremente en todas direcciones ni que se le ordene a cada uno la hora de su salida y su recorrido, es una hoja de ruta, es decir, consideraciones puramente formales que hay que tener en cuenta. Lo que se busca de hecho, es que el poder público no tenga derecho a la planificación, y con ello, no habría entidad con suficiente visión global de la economía capaz de planificarla,  influenciarla y dirigirla por ejemplo para nivelar los ingresos. Se necesitan leyes que digan solo qué no se puede hacer, que no se alteren según sus efectos y que den certidumbre a los agentes económicos y un Estado ciego a la economía. En una palabra: un juego. Un juego regulado de empresas, dentro de un marco jurídico institucional garantizado por el Estado.  Eso es el capitalismo renovado. Ley y orden del midwest norteamericano, la creación de un orden económico de la espontaneidad en el marco de una ley únicamente formal. Sin planificación ni proteccionismo. El sujeto económico no es consumidor, productor o de intercambio. Es la libre empresa competidora y diferenciada con sus objetivos y estrategias propias, pronta a litigar multiplicando la superficie de rozamiento y fricción. Otra vez se olvida que somos seres para vivir y hacer vida, seres con conatus, y en este modo de intercambio, no hay lugar para el otro, el prójimo, la especie, la conmoción o el lazo solidario, y el poder judicial adquiere tal protagonismo cotidiano que se vuelve un árbitro interventor. Marx veía el origen del mal capitalista en su esencia material o económica: el capital y la acumulación.  Todos los capitalistas, tanto intervencionistas socialistas como liberales, dirán que las normas son parte de la economía, pues establecen el modo del intercambio, de modo que ese problema que plantea Marx, los problemas históricos del capitalismo, se resuelven cambiando las normas. Los primeros, los intervencionistas del tipo keynesiano o socialistas, interviniendo para redistribuir el capital y con proteccionismo, intervenciones necesarias por la tendencia social a crear organizaciones centralizadas y concentrar el capital. Lo que están diciendo es que un socialismo es la derivación inevitable de la concentración y por otro lado y precisamente por esto, hay que extremar la vigilancia para no caer en un totalitarismo. Los neoliberales desecharán esta alternativa, dirán que la pérdida de libertad que conlleva la planificación es inevitable por el error económico racional que supone la planificación y que constantemente habrá que pagar con pérdida de libertad. En cambio, lo que habría que hacer es intervenir masivamente en la trama social contra su tendencia vital a evitar la competencia mediante organizaciones centralizadas, pero en la economía solo con reglas de forma y solo para garantizarla. El modelo aleman, ese que nos hace temblar, no el totalitario, sino del Estado de derecho, como sea, la democracia cristiana alemana difundida por el mundo, ese fue el resultado. La tragedia histórica dejó dos imaginarios fóbicos respecto al Estado: su capacidad expansiva infinita hasta dominar por completo a su objetivo, la sociedad civil y su suerte de continuidad entre Estado administrativo,  benefactor,  burocrático,  fascista y totalitario. En este estado de cosas,cualquier análisis sobre la seguridad social y su necesidad de administración derivará en los campos de concentración. Y lo que se logra en el fondo es evitar una crítica real y actual. Y eso es lo que hacen los liberales: la crítica vacía al socialismo en todas sus formas. Lo cierto es que el totalitarismo, tanto en Alemania como en la Unión Soviética, no surgieron de un Estado burocrático ni de ninguna gubernamentalidad estatal, sino de una gubernamentalidad de partido. A grandes rasgos, las políticas sociales o solidarias de alguna de las formas socialistas o intervencionistas consisten en redistribución,  subsidios y regulación de la economía, esto último para mantener el crecimiento y el pleno empleo. Y los objetivos puramente económicos de cualquier capitalismo desde el más abierto hasta el más socialista son pleno empleo, estabilidad de precios, saldo acreedor positivo de la balanza de pagos, a veces operando sobre el valor de cambio de la moneda y la tasa de descuento crediticia para que presten utilidad al ahorro, a la inversión y a la competitividad internacional. Las intervenciones de las gubernamentalidades del tipo keynesiano y de Estados de bienestar, son medidas proteccionistas: modificaciones a la tasa aduanera a modo de grifo del comercio exterior y subsidios a segmentos productivos. Como supondrán, el Plan Social no tiene que tener efectos nocivos sobre la economía, sobre todo ante la mirada neoliberal. El estilo neoliberal apunta primera y coyunturalmente a la estabilidad de precios y la original necesidad de asegurarse un cierto índice de desempleo, todo eso ya lo vimos. Pero agrega algo más al juego de partenaires. Ya sabemos que todos están invitados a jugar sin haberlo solicitado ni deseado. Pero además tiene otra novedosa regla: nadie puede posteriormente quedar excluido. Nadie puede perderlo todo de forma tal que quede imposibilitado de jugar. Esta es la idea del impuesto negativo. La única asistencia social es un dinero efectivo al que caiga por debajo de un umbral de ingresos sin importar la causa. El efecto es una población flotante, fluctuante en torno a dicho umbral, como mano de obra abundante de libre disponibilidad, y distinguida del resto en su calidad de pobre. No se busca resolver las causas de la pobreza ni reducir la pobreza relativa, es decir, la diferencia de ingresos, ni el pleno empleo, ni el crecimiento colectivo. Resulta llamativo que ni el más socialista de los modelos intenta desincentivar la riqueza desmedida, igual o más perjudicial que la pobreza y potenciando en su asociación sus efectos perjudiciales. El liberalismo norteamericano, protagonista desde la guerra de su independencia en la construcción del Estado, y presente en toda discusión, y que gracias a que las etapas socialistas del SXX buscaron establecer un imperialismo militar, se desarrolló tanto a izquierda como a derecha, construye utopías, está vivo, es en esa Norteamérica, verdaderamente, una forma de ser y de pensar. Recordemos que la economía clásica solo ve cosas y procesos y divide todo en tierra, capital y trabajo. Al trabajo lo abstrae al tiempo utilizado de su fuerza. Marx probó que esa porción de tiempo no retribuido, entre el valor producido y el salario, la plusvalía, y esa suerte de enmascaramiento sobre el trabajo, que solo permite valorar su fuerza y su tiempo, es el sentido del capitalismo. Pero nadie indagó sobre el trabajo. Los liberales, interesados en redefinir el objeto económico, ven conductas económicas, es decir, decidiendo en la asignación de recursos escasos a fines que se excluyen mutuamente. De esta forma, rescata el valor económico del principio de racionalidad estratégica, aplicado por el trabajador en la práctica. Retoma estas definiciones: ingreso es el rendimiento del capital y éste es potencial fuente de ingresos. La idoneidad del trabajador es su capital, capital humano, por su indisociabilidad. Y sus salarios, son su ingreso. Una empresa para sí mismo. Un universo de unidades empresa. Retorno al hommo económico,  pero no será el socio del intercambio por necesidad y utilidad clásico. Es el empresario de sí mismo. Esto lleva al estudio de la acumulación del capital humano. Y su constitución innata y adquirida. Hereditaria o congénita la primera. Los efectos racistas de la genética deben ser temidos. Pero los análisis se concentran en la posibilidad de inversión en capital humano por acumulación de capacidad adquirida, y para esto, los informes ambientales de la vida del niño. Costos como Salud, higiene pública, movilidad, comunicaciones y educación pueden verse como inversión en ese capital humano. Un migrante es un inversor, su costo es su traslado y el lucro cesante, que busca aumentar su renta: aumento de salario. Es también renta del capital humano la innovación que corrige la baja de la tasa de ganancia. El nivel y las formas de inversión en capital humano es central en el desarrollo de los países. La amenaza política es la eficacia de esta incursión sobre este capital históricamente ignorado y la aplicación de esta grilla de análisis a todos los fenómenos sociales invirtiendo toda relación social en económica. La empresa individual es el concepto ético y vital que se busca oponer al frío y mecánico juego de la competencia que por sí solo llevaría a la alienación y desintegración social. Los norteamericanos han aplicado la grilla económica hasta para medir la renta para la madre, de la crianza de su hijo, un comportamiento humano que no puede abstraerse a una transacción económica en los términos de costo-beneficio. Pero el cinismo político surge en la crítica de una acción pública y por lo tanto no económica,  sino social, por su costo económico. No es más  que un mecanismo de presión y desgaste cuyos datos nada tienen que ver con la realidad. La lógica positivista aplicada al mercado como símbolo de validez para filtrar como contradictorias, inconsistentes o sin sentido, todas las medidas públicas. En lugar de un dejar hacer, un no dejar hacer al Gobierno desde una suerte de Tribunal económico.
La asimilación por parte del Estado de las deudas privadas, no es otra cosa que una transferencia negativa de capital, cuyo objetivo en lugar de ser la redistribución y nivelación de los  ingresos, es lo opuesto, profundizar la concentración de la acumulación. Puesto que ninguna sociedad aceptaría tal perjuicio sobre sí misma, el mecanismo es el fraude, se le hace creer a la sociedad, que está siendo beneficiada y que la deuda tuvo destinos muy benéficos para sí misma, se esconde que hay una violación a la ley, a la soberanía, a lo colectivo, hay una transferencia, pero deudas, de los sectores de capital concentrado hacia los menores ingresos. Cabría evaluar si la licuación de las deudas privadas, absorvidas como públicas por el Estado, mediante lobby y fraude legal es considerado desde el punto de vista de la estrategia empresaria, la competencia y la utilidad, un intercambio ejemplar ¿El robo, el fraude, la estafa, es un intercambio económicamente perfecto?
Crimen es todo acto que conlleva al que lo comete, el riesgo de una pena. Aunque esta definición liberal se asemeja a la del código penal, presenta una sutil, pero importante diferencia: deja el foco del acto en sí para ponerse en el lugar del individuo, ¿ para mostrar qué ? Lo cruel, horripilante y patológico de la conducta no es relevante. Lo importante es que todos tienen en cuenta la ecuación costo beneficio de sus actos, incluyendo sus actos criminales. A la oferta criminal hay que balancearla con una demanda negativa, que se decide de acuerdo a la misma grilla de costos, teniendo en cuenta que hay una oferta de crimen elástica y una inelástica costosa muy costosa de contrarrestar con una demanda negativa. Esta demanda negativa, es todo lo que hace real la aplicación de la ley, el enforcement of law, el derecho negativo. El mismo objetivo economicista de Bentham y su universo panóptico donde todos se sintieran transparentes y vigilados a bajo costo, en la Inglaterra del el SXVIII, pero con ecuaciones muy distintas. En aquel liberalismo, una ley simplificada definía el delito y a la vez indicaba el cálculo del castigo que recuperara el daño social, y se hablaba de acto, no se mencionaba una conducta criminal que tuviera acarreado un costo mayor, pero en el SXIX se inventó al criminal, la cárcel: lugar de empoderamiento del tiempo como castigo, reemplaza al suplicio público, al escarnio y al destierro, y esta figura criminal fortalecida por pseudoteorías antropomórficas y que involucra expiación, reincidencia, recuperación, reinserción, está orientada a una sociedad disciplinada, mano de obra productiva, es más costosa, la ecuación económica había fallado cuando se la quiso aplicar a la criminalidad. Pero regresemos a los neoliberales. Los norteamericanos liberales tienen una ecuación donde no se vislumbran prácticas de disciplinamiento ni intenciones normalizadoras hacia el jugador, no se busca eliminar las diferenciaciones ni desalentar la conducta competitiva, sino reglas aplicadas al juego que permitan a cada uno hacer sus cuentas, que los lleven a considerar el costo del crimen como excesivo y así desestimarlo, más estudios económicos para calcular las reglas apropiadas que lleven a minimizar la oferta elástica de crimen Son los estudios y las medidas ambientales.
En la  misma sociedad se establece un contrapunto entre utilitarismo y caridad, dos caras de la misma moneda, el templo y la bolsa, dos lugares raros si los hay, lugares donde el hombre se enceguece, ante el dios dinero que le pide frialdad y el dios caritativo que le pide entrega. Lugares donde la vida se queda afuera.
La Edad Media, desde Hobbes, Locke, introduce al hombre  de interés, homo económicus, el que opta por salvar su meñique antes que al mundo (ADam Smith), el de la decisión irreductible e intransferible de Hume; al que hay que dejarlo hacer para que en la multiplicidad de las atomicidades en sus intereses egoístas produzcan inevitablemente el beneficio general,  gracias a la mano invisible de Adam Smith, mano que confiesa la creencia en una finanidad o Dios proveedor, e invisibilidad nada casual, pues le está diciendo al soberano: no te metas porque no sabes y no sabes porque no puedes saber. ¿Hipocresía para poner un freno al despotismo? Como sea,  racionalmente o por "creencia divina",  se le está poniendo un freno a la razón de Estado y al Estado  Policía  y creando la verdad del interés individual al que hay que dejar hacer. Este Homo económicus no puede ser abarcado por el Homo jurídicus o sujeto de derecho del contrato social, otro homo diseñado contra el absolutismo soberano para atacarlo desde otro flanco: el reclamo de derechos indelegables, pues el económicus no podría ceder derechos para el beneficio propio y de todos como lo hace el jurídicus, en su esencia está el reclamo de libertad. El Homo económicus hace una crítica  fundamental: la imposibilidad de una visión totalizadora del rumbo económico. Pero el Homo económicus del interés egoísta,  del egoísmo salvador del mundo, no existe,  como tampoco un Homo jurídicus que fuera a cumplir con un contrato acordado previamente aun si fuera a posteriori contra sus intereses. No son más que abstracciones fabricadas para enfrentar a una razón de Estado absolutista y un Estado de Policía. Y no pueden más que aparecer solo como parte de un hombre social más real, el hombre del vínculo espontáneo, tanto el del Palacio o el de la choza, el homo humanitis,  el único hombre que existe desde que puede atribuirsele humanidad,  el que se vincula estableciendo lazos de simpatía,  o por compasión,  y también el que disfruta con la angustia que sabe que padecerá un grupo al que piensa abandonar,  o que se alía con un grupo con el que simpatiza al tiempo que desprecia a otro grupo, el que discute.  Es la sociedad Civil, única posibilidad del hombre del interés egoísta y el hombre de derecho, y que surge en Europa como correlato del poder,  pero que se va a terminar preguntando ¿para qué quiero un poder externo, un Estado,  para qué quiero un gobierno?  Y,  en última instancia,  la que va a ubicar al Estado como un anexo de sí, que podría no estar. Este proceso se da en el marco del pensamiento occidental predominante: el pensamiento liberal, aunque fuera desde una posición lateral a la gubernamentalidad, desde una posición crítica. El hombre del interés egoísta solo puede manifestarse dentro de la sociedad civil, pero a la que paradógicamente deshace, porque desarma los lazos solidarios espontáneos que establece el hombre intuitivamente al encontrarse con otros hombres. La ironía es que tras milenios de relaciones jefe-subordinado,  amo-esclavo o siervo, que permitieron la aparición de polis, reinados y Estados, espacios externos de poder, en una palabra, gobernadores y gobernados, que han intentado sobrevivir con conceptualizaciones míticas-religiosas, morales, jurídica-racionales y políticas, el liberalismo del interés egoísta llega para cuestionar ese poder que irónicamente tiene su origen en el interés económicus, la primera vez que alguien accede a subordinarse y permitiéndo así dar rienda suelta a  pretenciones egoístas. Las demás culturas, por ejemplo, los indios de América del Norte o del Sur, culturas africanas, trobriandesas, etc, no degeneraron en vínculos de subordinación,solo el vínculo espontáneo que se da entre alguien que decide seguir y otro que permite ser seguido, sin subordinación, y sin embargo aun sin la existencia de un apéndice gubernamental, nunca fallaba la formación de un consejo cuando había que enfrentar un peligro,  decidir sobre un comportamiento interno que no se resolvía por sí solo, o comunicarse con alguien externo al grupo. La sociedad civil no había degenerado en mecanismos de Poder.

algo de Esquizofrenia

A escala molecular lo microfísico y lo biológico se confunde en sustancia única de flujos deseantes sin estructura (sin lazo), sin sentido, no interpreta ni significa ni quiere decir nada, solo maquina (produce), potencia maquínica, máquinas deseantes, cadenas de flujo, cortes de flujo, encastres, separaciones, uniones, restos, flujos asociativos y objetos parciales, ondas asociadas y partículas, fallos funcionales, deseos maquinados, deseos vertebro-maquinados. Un trozo de brazo, mierda, esperma, oreja, teta, ano, pierna, palancas, poleas ,fragmento de máquina, máquina propiamente hablando, todo es parcialidad en la inmanencia, sin metáfora. No hay yo ni unidades de persona, ni vitalicismo ni mecanicismo, las personas son meras interceptoras de flujo, entre otras cosas huérfanas, anarquistas y ateas, el todo es él mismo producido por las partes como una parte que se vuelca en las otras partes, parcialidades en todos sus sentidos, puras multiplicidades positivas en las que todo es posible, sin exclusión ni negación, síntesis operando sin plan, indiferente a su soporte: materia sin unidad estructural ni personal que aparece como el cuerpo sin órganos que llena el espacio cada vez que una intensidad lo llena, signos azarosos del deseo que componen una cadena significante sin serlo. Los objetos parciales son las potencias directas del cuerpo sin órganos y el cuerpo sin órganos la materia bruta de los objetos parciales, La sustancia única inmanente de Spinoza es el cuerpo sin órganos, motor móvil, y sus elementos o atributos últimos son los objetos parciales sin vínculos directos (lazos) garantía de su irreductibilidad: últimos elementos de la sustancia única, sin dependencias, ni oposición ni contradicción entre sí (garantía de pertenencia a la sustancia única), los objetos parciales y el cuerpo sin órganos son los dos elementos materiales de las máquinas deseantes, el cuerpo sin órganos es él mismo producido por los objetos parciales como una parte aparte que se vuelca sobre las otras partes, piezas trabajadoras y motor móvil, micromolécula y molécula gigante, la materia que siempre llena el espacio a tal o cual grado de intensidad y los objetos parciales son esos grados, esas partes intensivas que producen lo real en el espacio a partir de la materia como intensidad neutra, la cadena es como el aparato de transmisión o reproducción en la máquina deseante, el deseo pasa por el cuerpo sin órganos y por los órganos, no por el organismo, el reverso de la estructura es puro ser de deseo, sin carencias. Los flujos descodificados del deseo forman la energia libre (libido) de las máquinas deseantes, las propias máquinas deseantes son los flujos-esquizias o cortes-flujos, con dos cabezas cortan a la vez un flujo parcial y producen flujo parcial que otros cortes-flujos a la vez cortan (síntesis indirecta de los objetos parciales), cortan y corren a la vez, sobre el cuerpo sin órganos, mil pequeñas conexiones, conjunciones, disyunciones por las que cada máquina produce un flujo con respecto a otra que lo corta y corta un flujo que otra produce. Hay plusvalía de código como la flor lo obtiene de la avispa simulando una avispa hembra. Esquizogénesis generalizada de flujos-esquizias con máquinas que son máquinas propiamente hablando operando por cortes y flujos, ondas asociadas y partículas, flujos asociativos, induciendo a distancia conexiones transversales, disyunciones inclusivas, conjunciones polívocas, desencadenando extracciones, separaciones y restos, con transferencia de individualidad. Los objetos parciales son las funciones moleculares del inconsciente. En el nivel molar las máquinas deseantes se bifurcan en “montones” de individuos u organizaciones individuales, estas máquinas molares pueden ser sociales, técnicas u orgánicas, en este nivel molar de globalidad y especificidad, disyunciones exclusivas y conjunciones bívocas, en el que máquina y viviente aparecen como objeto único y sujeto único, el deseo no necesita proyectarse en estas máquinas opacadas. Máquinas deseantes y molares son las mismas máquinas en condiciones determinadas y distinta escala, regímenes y usos de síntesis. Solo hay funcionalismo a nivel molecular donde uso y montaje, producto y producción, función y formación se confunden,  a nivel molar es falso. En el fondo del hombre, el Ello: la célula esquizofrénica, las moléculas esquizo, sus cadenas y sus jergas, su original síntesis con notable indiferencia en la naturaleza de la señal química, del sustrato y el carácter indirecto de las interacciones (síntesis pasiva). Toda una biología de la esquizofrenia, la biología molecular es  ella misma esquizofrénica, como la microfísica. Y a la inversa la teoría de la esquizofrenia es biológica, biocultural, considera las conexiones maquínicas de orden molecular, el inconsciente genico o genealógico que se reproduce a sí mismo: las proteínas no forman parte de la reproducción del ADN, son producto y unidades de producción, es el inconsciente sujeto, huérfano, reiterando un ciclo, en el último elemento de las máquinas deseantes precisamente donde la sexualidad es independiente de la generación, la aplicabilidad de las cadenas de Markoff en el orden cultural como biológico muestran que hay una participación tanto de las máquinas sociales como las orgánicas en las máquinas deseantes.

La máquina social es una organicidad molar con sus flujos codificados que le teme a los torrentes de flujos descodificados que arrasan como lava con todo a su paso, su socius es el cuerpo de la tierra, ante un flujo sin codificar se agrega un axioma para ese flujo, suena una sirena, significa los bomberos, una patrulla, una ambulancia que viene a buscarme, pero si sus guardapolvos no son blancos, son naranjas no están codificados y serán rechazados por el socius. El código se inscribe graficando a sangre en el cuerpo guiado por la voz que recita el mito trabajando la espalda con una piedra afilada y el ojo espectador gozando frente al dolor sella la inscripción, memoriza la deuda de código finita inscripta en los cuerpos. Es código y es deuda de código y finita. En esta representación del mito de inscripción el significante permanece inmanente. Aún no había llegado de Oriente Heliogábalo el esquizo-anarquista deseante descodificado coronado al trono de Roma, recibido con un mito y despedido con una tragedia, que trae de Siria la Trascendencia bárbara: su código filiativo es el de Dios. El cuerpo lleno vestido del déspota es el nuevo socius que inscribe un código de terror en los cuerpos codificados de sus súbditos sobrecodificando sus deseos, desearán los deseos del déspota y le entregarán el producto de la máquina social: es el despotismo del Significante que ha trascendido a los súbditos, el Urstaat de la sociedad bárbara imperial, el Estado Despótico que con el advenimiento del cristianismo inscribirá el código de una deuda según la cual todos nacen debiendo como ya habiendo pecado y con el capitalismo ni la plusvalía ni la deuda serán código de bloques finitos, sino infinito flujo, todos le deben al capitaldinero que se presta a sí mismo, el nuevo socius donde todos desean a través de él, todos producen para producir, no para consumo ni para acumular, sino para el capital, una sociedad explotada sin amo, el animal se carga a sí mismo. Obviamente esto no quiere decir que todos estén en las mismas condiciones. Como tampoco podrá el capitalismo funcionar descodificado más que axiomatizando los flujos a través de una axiomática capitalista

En el tabú de las sociedades tradicionales no participa el padre, será la Iglesia la que lo acomodará a la figura del padre, y su significado es el siguiente: madre, tío materno e hijo son una misma placenta, germinando en una misma placenta no habría reproducción filiativa, no tiene nada que ver con la culpa, sino con la praxis reproductiva hacia los vínculos de alianza y las relaciones filiativas extensivas, nunca se dará el caso en que coincida el deseo personificado, con el símbolo incestual personificado, porque no hay nada parecido a un deseo prohibido ni miedo a una castración, sencillamente hay una regla económica a nivel deseos de máquinas deseantes, por eso en la sociedad primitiva el incesto es un límite que nunca es atravesado ni imaginariamente (sueño) ni simbólicamente, Edipo no existe en el socius primitivo. Con la llegada del déspota, el incesto se produce en la filiación directa que tiene el déspota con Dios para preservar su filiación divina, pero es simbólico. Recién introducirá la represión deseante culpabilizante el cristianismo con su familia reducida que es la base de la colonización: la represión culpabilizante del deseo, represión general y represión individual en la unidad de la familia reducida al introducir a la familia reducida edípica en las colonias descodificando y desterritorializando los flujos deseantes del cuerpo lleno de la tierra de las colonias que fluían sin represión deseante generalizada dentro de sus codificaciones como la que sobrevendrá con el capitalismo ya que las sociedades precapitalistas codificadas o sobrecodificadas no le temen a un flujo descodificado, a un comportamiento fuera de código en particular, sino al torrente de flujos descodificados que arrasa con el socius, máquinas, códigos, desterritorializa y descodifica convirtiéndolo en un cuerpo sin órganos. Edipo es una prohibición moral en el plano consciente con un desplazamiento para que cualquier deseo a nivel inconsciente permanezca reprimido, es la represión intrafamiliar que se proyecta a la producción social para mantenerla controlada, esta represión abstracta y generalizada, absoluta, solo deja dos alternativas, la neurosis que provoca la sumisión funcional con su costado oculto perverso o la rebelión de la descodificación total, la esquizofrenia y en este sentido recobra su tratamiento otro aspecto ya lejos de conminarla al aislamiento y la locura, como aspecto negativo cuando el cuadro es clínico, genera torrentes de flujos descodificados incontrolables que van más allá de los muros, esta rebelión a la codificación capitalista es importante ya que bien podríamos considerar la colonización como una edipización

En el SXVII del estado despótico europeo coinciden dos torrentes, desterritorialización de mano de obra desnuda y libre de campesinos expropiados y expulsados de sus tierras y excedentes de moneda proveniente de América. Los códigos de riquezas están acotados a consumo, privilegios y mujeres y niños, la plusvalía productiva, por códigos jurídicos y políticos, nunca son económicos, no existe el código excedente, no saben cómo hacerlo circular. Estos torrentes descodificados de flujos trabajo y moneda arrasan con el socius despótico, pero los más jóvenes lo reutilizarán como capital y mano de obra disponible, así surge el capitalismo en una axiomática de la descodificación. La lucha de esta clase descodificada consistió en descodificar las castas, las órdenes, los vasallajes feudales. Esto no quiere decir que con el capitalismo desaparezcan o no puedan aparecer estos códigos de privilegios, sino más bien aparecerán recodificados con otras formas. Porqué no con el excedente en China? El capitalismo necesita un permanente desplazar los límites a los cuales apunta, por la tendencia a la baja de la plusvalía y la tendencia a la descodificación de los flujos y precisamente Europa estaba encerrada en el extremo asiático, necesitaba expandirse. En su esencia el capitalismo descodifica y desterritorializa flujos en tanto que su axiomática -el capital en tanto sujeto- y su aplicación por las personas, desplaza los límites con representaciones subjetivas y re-territorializaciones, como el burro y la zanahoria. En el lugar del cuerpo lleno de la tierra y el cuerpo lleno del déspota, el cuerpo lleno del capital-dinero, sin cuerpos inscriptos, ni sobrecodificaciones, axiomática, regulación y aplicación precede y hace innecesario las inscripciones individuales, sin bloques finitos de mercancías, ahora abstracción de flujo infinito D-M-D descodificado desterritorializado, sin plusvalía de código, sino de flujo, apropiación de plusvalía al comparar flujos en su nueva apariencia monetaria abstracta descodificada comparables: trabajo versus capital como inscripción de la plusvalía humana esencial industrial del capitalismo, ingresos versus financiación como inscripción de la plusvalía monetaria, innovación versus mercado como inscripción de la plusvalía maquínica comercial y bancaria, es decir flujos de distintos órdenes de poderío y la plusvalía como inmanencia, clase dominante sirviente, menos rentista que administradora, flujo circular inmanente “gran flujo de financiación, reflujo de las rentas salariales, aflujo del beneficio bruto”, efusión de la antiproducción como absorción de la plusvalía, aparatos militar, burocrático y policial inserto en la economía y su catexis libidinal directa en la represión del deseo, producir por producir, pero en las condiciones del capital, racionalidad que funciona sin enloquecer por su carácter patológico, perfecta, sin-sentido, ni engañoso ni subjetivo, catexis pura de deseo.

La manipulación no opera a nivel consciente con lectura de salmos, sino a nivel inconsciente con la educación temprana, la confesión y la autoridad moral, la vigilancia antes el sacerdote, más recientemente, aprovechando los descubrimientos freudianos, el psicoanálisis, desde la unidad social, la familia reducida cristiana, controlando y acotando el flujo de deseos para evitar los torrentes de flujos descodificados (como esos guardapolvos naranjas sin significante)
Esta codificación represiva resulta intolerable y genera dos reacciones, una neurótica aceptando la castración psíquica y reservarse un espacio secreto para las perversiones y la otra de corte esquizo rebelarse en una descodificación total, disolviendo el yo completamente, que es similar a la forma que funcionaba originariamente el capitalismo. Por eso esta conducta descodificante es a la vez empática con el capitalismo y revolucionaria porque siempre un torrente descodificado arrasa con los órganos establecidos de las máquinas sociales. La literatura puede y suele saltar los muros sin embargo siempre regresa con una conclusión reformista moralizante, esperanzadora, romántica. El arte también es un lugar para los flujos esquizos. Esquizo no refiere a flujos disueltos debilitados manipulables, sino a libres, inmunes a la codificación represiva deseante
  
Libido es la energía de las máquinas deseantes y su transformación, Numen y Voluptas. La Libido es a la representación de los objetos y fines del deseo lo que el trabajo es al valor representable: su principio y unidad cuantitativa, de naturaleza subjetiva y abstracta. La reproducción se subordina al ciclo de la sexualidad, la cual por tanto es independente, es más razonable la teoría del orgón cósmico, la bipolaridad mecánica-eléctrica de Reich a pesar de su carácter esquizo-paranoica que el lamentable secretito familiarista, no es el neurótico acostado en el diván que nos habla del amor, su poder y sus desesperaciones, sino el mudo paseo del esquizo, la carrera de Lenz por las montañas y bajo las estrellas, el inmóvil viaje en intensidad sobre el cuerpo sin órganos. Se ama mundos, de sexualidad ubicua y múltiple, no existe tal cosa como uno o dos sexos humanos, eso es un mandato social antropomórfico, la fórmula esquizoanalítica de la revolución deseante será primero a cada uno su sexo. El deseo es máquina, síntesis de máquina, disposición maquínica, máquinas deseantes, no es representación -es falsa la versión psicoanalista: efecto sobre material consciente que la representación inconsciente ejerce a distancia, recurriendo al mito para penetrar en la zona de producción para resistir la producción deseante -, es producción, toda producción es deseante y social. La esencia subjetiva abstracta detrás de cualquier representación del deseo, libido (Freud), como el trabajo (Ricardo) lo es del valor, se unifican en la representación de la actividad productiva genérica, esta identidad entre deseo y trabajo no es un mito, es el descubrimiento del capitalismo y su utopía, pero su máquina social represiva los mantiene separados en abstracto desde una economía política y una economía libidinal, busca flujos descodificados que su axiomática rechazará, representa un movimiento de desterritorialización, pero lo conjura con reterritorializaciones ficticias y artificiales sobre las ruinas de representaciones territorial-mítica y despótica-trágica imágenes restauradas y reformadas al servicio del capital: la propiedad privada, con ella la alienación real del hombre exterior a sí mismo deja lugar al hombre en acto de alienación, desposesión. Desmorona las grandes representaciones objetivas en provecho de la producción como esencia interior universal, pero restaura la representación ahora una imagen subjetiva infinita. El trabajo subjetivo abstracto tal como es representado en la propiedad privada tiene por correlato al Deseo subjetivo abstracto tal como es representado en la familia privatizada. Reemplaza el elemento social, conflictivo, real, objetivo, público: la Tierra, el Déspota -que había detrás de la representación del mito- y la tragedia, por sueños y fantasmas del hombre privado, Homo familia, elevados al status de representación inconsciente, subjetiva, abstracta, fantasmal, onírica, privada y estructural, concebida como producción deseante, proyección de un teatro íntimo familiar (el mito reinterpretado en función del sueño, el mito como sueño de la humanidad). El sueño como camino del deseo y del inconsciente. El déspota caído del mito  se levanta como el complejo papá-mamá-yo de todo hombre de hoy en una ideología de la carencia y culto restaurado de la castración que movería al deseo, circularidad entre lo imaginario y lo simbólico, entre lo imaginario edípico y la estructura edipizante. El sueño y el fantasma son al mito y a la tragedia lo que la propiedad privada es a la propiedad común.

Las formaciones molares o grandes conjuntos estadísticos vuelcan la producción en la representación, la estructura se organiza alrededor de un elemento faltante o significante de la carencia que totaliza los signos simbolizando su propia ausencia, única posibilidad de representación de los signos no significantes del deseo, la esencial carencialidad del falo como emblema por excelencia de la diferencia irreductible de sexos garantiza su irreductibilidad como elemento sin lazo, la irreductibilidad de la carencia. El Gran ausente asegura la carencia, es decir asegura la existencia del objeto de deseo en una ideología de la carencia donde se desea lo que falta. Se estructura en torno al falo, escogido a ser el atributo elemental irreductible sin lazo cuya ausencia garantizada por los sexos asegura la única representabilidad posible de signos del deseo al representar su propia ausencia: el Significante fálico.
No es inconciente el imaginario Edipo, el sueño edípico producido por la edipizante estructura de la simbólica castración, re-territorialización perversa de un super-yo super-arcaizado con un componente irreductible de sinsentido, es decir hay componentes imaginarios estructurales, re-territorializantes y maquínicos desterritorializantes, no es el sueño y sus componentes estructurales el camino hacia el deseo inconsciente.
Al conducir a Edipo al punto de autocrítica, la estructura, más allá de la representación condicionante, descubre su reverso en un principio positivo de no consistencia que la disuelve. Destruir Edipo, la ilusión del yo, el fantoche del super-yo,la culpabilidad, la ley, la castración.
Edipo es el representado desplazado y la castración, el representante, desplazante, el significante, pero no es material inconsciente, es creencia y representación desplazando la producción social represiva y la producción deseante, es la creencia después de la creencia, el sueño como refugio privado después de haberla repudiado, el sueño como capital. La perversión en general es la re-territorialización de los flujos de deseo, cuyas máquinas al contrario son los índices de producción desterritorializada. El psicoanálisis reterritorializa en el diván, en la representación de Edipo y la castración. El esquizoanálisis debe desgajar los flujos desterritorializados del deseo, en los elementos moleculares de la producción deseante. La esquizofrenia en tanto línea de fuga molecular es opuesta a la catexis molar paranoica, y en tanto desterritorialización, a la re-territorialización perversa. El esquizoanálisis destruye creencias y representaciones. Ante el canto del mito o los versos de la tragedia, opone la fábrica y a Charlus "pero te importa un bledo tu abuela, eh, golfilla!". No hay material inconsciente para interpretar, solo resistencias y máquinas deseantes, el objetivo es traspasar el umbral de dispersión que permita acceder al elemento de las dispersiones maquíneas a nivel molecular, conocer qué máquinas deseantes soy yo, cuál es mi sexo no humano.



«En el momento que hace que caiga por segunda vez la plancha sobre su cabeza —gesto psicótico—, Charles Chaplin provoca la risa del espectador. Sí, ¿pero de qué risa se trata? ¿De qué espectador? Por ejemplo,
ya no se plantea la cuestión de saber, en ese momento del film, si el espectador debe ver venir el accidente o si debe sorprenderle. Todo ocurre como si el espectador, en aquel momento, ya no estuviese en su butaca, ya no
estuviese en la situación de observar las cosas. Una especie de gimnasia perceptiva lo ha llevado, poco a poco, no a identificarse con el personaje de Tiempos modernos, sino a experimentar de forma inmediata la resistencia de los acontecimientos que acompañan a este personaje, a las mismas sorpresas, los mismos presentimientos, las mismas costumbres de aquél. De ese modo, la célebre máquina de comer, que en cierto sentido, por su desmesura, es extraña al film (Chaplin la había inventado veintidós años antes que el film), no es más que el ejercicio formal, absoluto, que prepara la conducta, también psicótica, del obrero aprisionado en la máquina, del que sólo la cabeza
invertida sobresale y que se hace servir el almuerzo por Chaplin, puesto que es la hora. Si la risa es una reacción que toma ciertos circuitos, podemos decir que Charles Chaplin, a medida que avanzan las secuencias, desplaza progresivamente las reacciones, las hace retroceder, nivel por nivel, hasta el momento en que el espectador ya no es dueño de sus circuitos y tiende a tomar espontáneamente o bien un camino más corto, que no es practicable, que está obstruido, o bien un camino explícitamente anunciado que no lleva a ninguna parte. Después de haber suprimido al espectador en tanto que tal, Chaplin desnaturaliza la risa, y ésta se convierte en otros tantos cortocircuitos de
una mecánica desconectada. A veces se habla del pesimismo de Tiempos modernos y del optimismo de la imagen final. Ninguno de estos términos es adecuado a este film. Charles Chaplin, en Tiempos modernos, dibuja más bien, a una escala más pequeña, con un simple trazo, el diseño de varias manifestaciones opresivas. Fundamentales. El personaje principal, papel desempeñado por Chaplin, no tiene por qué ser activo o pasivo, consentidor o refractario, ya que es la punta del lápiz que traza el dibujo, es el trazo mismo... Por ello, la imagen final está desprovista de optimismo. Después de esa constatación no sabemos qué puede pintar ahí el optimismo. Ese hombre y esa mujer vistos de espaldas, completamente negros, cuyas sombras no son proyectadas por ningún sol, no avanzan hacia nada. Los postes sin hilos que bordean la carretera por la izquierda, los árboles sin hojas que la bordean por la derecha no se juntan en el horizonte. No hay horizonte. Las colinas peladas del
fondo no forman más que una raya confundida con el vacío que las domina. Ese hombre y esa mujer ya no están vivos, eso salta a la vista. Tampoco es pesimista. Lo que debía suceder ha sucedido. No se han matado. No han
sido abatidos por la policía. No hay por qué ir a buscar la excusa de un accidente. Charles Chaplin no insistió. Fue aprisa, como de costumbre. Trazó el dibujo». Michel Cournot, en Le Nouvel Observateur, 1 de noviembre de 1971.

  Edipo excusa la represión de cualquier deseo pues bajo un desplazamiento ficticio todo puede llevar a mamá-papá, en este sentido no importa un deseo en particular, sino un estado abstracto de represión culpabilizante ya que una organicidad de explotación estalla por los aires frente a la libertad deseante, mal que les pese a los revolucionarios, el deseo es revolucionario.
De ahí la relevancia que tiene para una sociedad la represión del deseo y aun mucho mejor, lograr que la represión, la explotación, las jerarquías, el avasallamiento mismo sean deseados. El deseo no amenaza a una sociedad porque sea deseo de acostarse con su madre, sino porque es revolucionario

   Sería coherente que el esquizo se sienta en el capitalismo como pez en el agua, pero también es el que se rebela y se niega a la codificación fascista, el último intento del capitalismo de una codificación de flujos, que consiste en mantener los flujos deseantes reprimidos a través de la familia reducida y el dios Edipo, para mantener estable una territorialización, un capitalismo cuya distinción precisamente había sido su axiomática sobre flujos descodificados tan temidos por las sociedades precapitalistas de codificación estable. Nace de una conjunción eventual de torrentes descodificados de dinero y de mano de obra, crea su propia axiomática sobre flujos descodificados. Intentará infructuosamente codificar su propia descodificación con represión inusitada sembrando un estado de culpabilidad generalizada del deseo con dios, Edipo y la familia autoritaria, el efecto es que los flujos no toleran esa rigidez y se rebelan, o bien devienen neurosis, flujos funcionales con su espacio privado oculto reservado a sus perversiones o bien se rebela abiertamente y retorna a una descodificación total de sus flujos, la esquizofrenia potencial, suerte de torrente arrasador de la máquina fascista


“Las funciones reguladoras del Estado no implican ningún tipo de arbitraje entre clases. Que el Estado esté por completo al servicio de la clase llamada dominante es una evidencia práctica, pero que todavía no entrega sus razones teóricas. Estas razones son simples: desde el punto de vista de la axiomática capitalista no hay más que una sola clase con vocación universalista, la burguesa. Plejanov señala que el descubrimiento de la lucha de clases y de su papel en la historia proviene de la escuela francesa del siglo XIX, bajo la influencia de Saint-Simon; ahora bien, precisamente esos mismos que cantan la lucha de la clase burguesa contra la nobleza y la feudalidad se detienen ante el proletariado y niegan que pueda haber diferencia de clase entre el industrial o el banquero y el obrero, sino sólo fusión en un mismo flujo como entre la ganancia y el salario. En verdad, ahí hay algo más que ceguera o denegación ideológicas. Las clases son el negativo de las castas y de los rangos, las clases son órdenes, castas y rangos descodificados.
Releer toda la historia a través de la lucha de clases es leerla en función de la burguesía como clase descodificante y descodificada. Ella es la única clase en tanto que tal, en la medida en que lleva la lucha contra los códigos y se confunde con la descodificación generalizada de los flujos. Por esta razón ella se basta para llenar el campo de inmanencia capitalista. Pues, en efecto, algo nuevo se produce con la burguesía: la desaparición del goce como fin, la nueva concepción de la conjunción según la cual el único fin es la riqueza abstracta, y su realización bajo otras formas que la del consumo. La esclavitud generalizada del Estado despótico al menos implicaba señores y un aparato de antiproducción distinto de la esfera de la producción. Pero el campo de inmanencia burgués, tal como es definido por la conjunción de los flujos descodificados, la negación de toda trascendencia o límite exterior, la efusión de la antiproducción en la producción misma, instaura una esclavitud incomparable, una servidumbre sin precedentes: ya ni siquiera hay señor, ahora sólo esclavos mandan a los esclavos, ya no hay necesidad de cargar el animal desde fuera, se carga a sí mismo. No es que el hombre sea el esclavo de la máquina técnica, sino esclavo de la máquina social, ejemplo de ello es el burgués, que absorbe la plusvalía con fines que, en su conjunto, no tienen nada que ver con su goce: más esclavo que el último de los esclavos, primer siervo de la máquina hambrienta, bestia de reproducción del capital, interiorización de la deuda infinita. Yo también soy esclavo, tales son las nuevas palabras del señor. «El capitalista sólo es respetable en tanto que es el capital hecho hombre. En ese papel está dominado, como el atesorador, por la pasión ciega por la riqueza abstracta, el valor. Pero lo que en uno parece manía individual en el otro es efecto del mecanismo social del que tan sólo es un engranaje». Se argüirá que no por ello deja de haber una clase dominante y una clase dominada, definidas por la plusvalía, la distinción entre flujo de trabajo y flujo de capital, flujo de financiación y flujo de renta salarial. Pero ello sólo en parte es cierto, puesto que el capitalismo nace de la conjunción de ambos en relaciones diferenciales y los integra en la reproducción sin cesar ampliada de sus propios límites. De tal modo que el burgués tiene el pleno derecho de decir, no en términos de ideología, sino en
la organización misma de su axiomática: sólo hay una máquina, la del gran flujo mutante descodificado, cortado, de los bienes, y una sola clase de siervos, la burguesía descodificante, la que descodifica las castas y los rangos y saca de la máquina un flujo indiviso de renta, convertible en bienes de consumo o de producción, en los que se basan los salarios y las ganancias. En una palabra, la oposición teórica no radica entre dos clases, pues es la noción misma de clase, en tanto que designa el «negativo» de los códigos, lo que implica que no haya más que una. La oposición teórica radica en otra parte: entre los flujos descodificados tal como entran en una axiomática de clase sobre el cuerpo lleno del capital y los flujos descodificados que se liberan tanto de esta axiomática como del significante despótico, que franquean este muro, y este muro del muro, y manan sobre el cuerpo lleno sin órganos. La oposición surge entre la clase y los fuera-clase. Entre los siervos de la máquina y los que la hacen estallar o hacen estallar sus engranajes.
Entre el régimen de la máquina social y el de las máquinas deseantes. Entre los límites interiores relativos y el límite exterior absoluto. Si se quiere: entre los capitalistas y los esquizos, en su intimidad fundamental al nivel de la descodificación, en su hostilidad fundamental al nivel de la axiomática (de donde la semejanza, en el retrato que los socialistas del siglo XIX hacen del proletariado, entre éste y un perfecto esquizo).” (Deleuze, El Anti Edipo)
   
El instinto de muerte neutraliza al deseo y su energía y delega el reino a una estructura dual idealista nula, la prueba de su inexistencia es que no podría tener energía propia y que existe la experiencia de muerte a nivel molecular, el olor a muerte sumado a la culpabilizante castración integran una axiomática disyuntivizante entre régimen libidinal y social, este último no va tras la muerte, pero sigue imágenes que están muertas.
Cuando las naturalezas de los niveles molecular y molar se identifican, sus regímenes se separan e inversamente. En los socius de la tierra y del déspota las grandes representaciones objetivas codificadas o sobrecodificadas con suplicio y creencias ocultan la naturaleza molecular, sin embargo sus regímenes se acercan, las máquinas deseantes y los flujos descodificados desterritorializados lo atraviezan todo, cuando la muerte está codificada parece venir de afuera. En la axiomática de flujos descodificados y desterritorializados capitalista las naturalezas se identifican y los regímenes van separados gracias a una subjetivización de muerte y culpa, la muerte descodificada se difumina en la máquina social.
Se distingue entre las catexis sociales, la catexis libidinal inconsciente de grupo o de deseo de la catexis preconsciente de clase o de interés, un conjunto tiene prácticamente una sola clase: la interesada del régimen, todo es objetivo o subjetivo según se desee, por eso se hace la revolución por deseo, no por deber, un grupo puede ser de catexis consciente de interés de clase revolucionario y de catexis inconsciente libidinal fascista, policíaco, sometido, incluso en el poder en tanto remite al mismo poder que somete al deseo, subordinado a un socius soporte fijo que se atribuye las fuerzas productivas y la plusvalía, efusionando el elemento mortífero y antriproductivo con superyoización, narcizismo y jerarquía de grupo reprimiendo el deseo. Las catexis libidinosas de un grupo sujeto, al contrario, son revolucionarias, hace penetrar el deseo en el campo social, subordina el poder a la producción deseante, productor de deseo que produce, inventa formaciones mortales que conjuran el instinto de muerte, a las determinaciones simbólicas de servidumbre opone coeficientes reales de transversalidad, sin jerarquía ni superyo de grupo, no dejamos de pasar de un grupo a otro, un hombre solo funciona como flujo-esquizia, gruposujeto, por ruptura con el grupo sometido del que se excluye o es excluido: Artaud el esquizo, el super-yo abuelo Freud y Reich el marginal, no es literatura, es política. Reconocer la inmanencia deseante de la producción y la inmanencia productiva del deseo, liberar el deseo de eso se trata, con la dificultad adicional de un régimen que en lugar de someter enarbola una libertad que no son más que barrotes coloreados. Solo contamos con alcanzar los índice libidinales, no es eso publicitar el secretito ni la liberalidad sexual, sino tocar la sexualidad no humana de infinidad de flujos diferentes e incluso opuestos debajo de las taxonomías y los aburridos papeles figurativos de un yo representativo definido por un triángulo padre madre yo por fijación, regresión, asunción, sublimación bajo la regla del gran Falo que nadie posee, significante despótico que anima la más miserable lucha, común ausencia para todas las exclusiones recíprocas, donde todos los flujos se agotan secados por la mala conciencia y el resentimiento. El familiarismo psicoanalítico heredado de la psiquiatría del SXIX es una declaración de inocencia respecto a la responsabilidad social por su proceso esquizofrenizante en su infraestructura, modos de producción, circuitos económicos,cargado por la líbido desde los flujos y cortes no familiares que hace pasar la familia, esta catexis socialdeseante es primaria y anterior a la catexis familiar, las alienaciones mental y social remiten a estas catexis, la social remitiendo por su cuenta a la catexis preconsciente de interés, escapando además a evaluarlo en relación con el esquizofrénico como enfermo, la misión de la familia es producir neuróticos por su edipización, sistema de atolladeros y represión delegada sin la cual la represión social nunca hallaría sujetos dóciles y resignados y no llegaría a obstruir las líneas de fuga de los flujos, curar para el psicoanálisis implica una conversación infinita, una resignación infinita, un acceso al deseo por la castración y transmitir el mal a su progenie antes que reventar célibe, impotente y masturbador. El padecimiento esquizofrénico evidentemente no consiste en el viaje, sino en su detención coaccionada, su continuación en el vacío o la exigencia de tomarse por un fin. La sociedad estimula el viaje y con la misma represión coacciona su detención. Entonces hace falta retomar el viaje, desarmar las identidades, los sexos y los yoes presupuestos, al psicoanálisis neurotizante oponer el análisis esquizofrenizante para conectar con nuestra sustancia deseante.

«Colocar a la mujer en un pedestal, por ejemplo, o al contrario volverla indigna de toda importancia: convertirla en un ama de casa modelo, una madre o una esposa modelo, son simples medios para eludir cualquier contacto con ella. Una mujer no representa algo, no es una personalidad distinta y definida... Una mujer es una extraña y dulce vibración del aire que avanza, inconsciente e ignorada, en busca de una vibración que le responda. O bien es una vibración pesada, discordante y dura para el oído que avanza hiriendo a todos los que se hallan a su alcance. Lo mismo ocurre en el hombre» DH Lawrence 1930 en Nos necesitamos unos a otros

 La catexis paranoica, subordina la producción deseante molecular al plano molar que forma sobre una cara del cuerpo lleno sin órganos, la esclaviza a cierto socius que funciona como cuerpo lleno. Maquina máquinas y grandes conjuntos, aparatos pesados para encuadramiento y represión de las máquinas deseantes, razonabilizado bajo intereses colectivos, reformas o revoluciones por hacer, reformista o reaccionaria y fascista la locura perfora por debajo del razonable preconsciente, produce extraños discursos dementes de organización social, se lo puede oír en un ministro, un general, un gerente de empresa o un técnico, se oye el gran rumor paranoico bajo el discurso de la razón que habla por los otros, los mudos, bajo los fines e intereses preconscientes invocados se levanta una catexis directo a un cuerpo lleno por sí mismo con su proprio grado de desarrollo independiente de todo fin y razón, ese grado y ese socius, no otros, amor desinteresado y goce y el odio a quienes no se someten a él: toda la líbido en su juego.  Reformistas, fascistas y ciertos revolucionarios solo distinguidos en el preconsciente, suscitando un poderoso amor anterior a fines e intereses, al fondo de la sociedad, el delirio, pues el delirio es la catexis del socius en tanto que socius, sea déspota, capital-dinero o revolucionario en tanto sea forma de poder y gregarismo, poseerlo y ser poseído, maquinar grupos sometidos siendo uno mismo piezas y engranajes, gozar en uno los mecanismos que muelen el deseo El inocente Edipo no nace en el diván, vive y se afirma en ese espacio médico mercantil, la catexis paranoica necesita una aplicación que desplace a la producción deseante que ha de ser esclavizada, el deseo queda preso entre la represión del conjunto social de partida y la del subconjunto familiar de llegada, el paranoico aplica su delirio a su propia familia, pero antes delira sobre razas, rangos, clases, sobre la historia universal. El índice de la catexis inconsciente de deseo es la sexualidad, no importa su fuente, fin ni objeto, sino la forma de su amor y su índice de carácter reaccionario o revolucionario, así la forma de Edipo es reaccionaria y lo son sus dependencias, las imágenes-modelo, madre, novia, querida esposa, santa y puta,  princesa y criada, mujer rica y mujer pobre, sus inversiones y sustituciones, desglose, relaciones, producto de un código de la axiomática social por el que la líbido ha de pasar para alcanzarla, las personas son simulacros de un conjunto social cuyo código está cargado inconscientemente por sí mismo. En la forma contraria, la persona hace lugar a flujos descodificados de deseo, líneas de vibración, cortes-imágenes hacen sitio a esquizias de puntos singulares, puntos-signos de varias dimensiones que dejan pasar los flujos. El índice de la catexis revolucionaria del campo social es el amor no figurativo.



algo de epistemología

La epistemología relativista para la cual no existe posibilidad de conocimiento objetivo y la epistemología pragmática para la cual conocimiento y su utilidad son la misma cosa están estrechamente vinculadas a ideas totalitarias y autoritarias. La epistemología optimista que confía en una verdad revelada que se vería clara y distintamente o que solo bastaría con correr un velo para verla, incluida lo que es su ramificación: la ignorancia conspirativa, en la cual la ignorancia se debería a un acto conspirativo de un genio maligno o de hombres malignos, erran tanto en su versión racionalista, que prioriza como fuente fundamental al intelecto: la razón, la imaginación y la intuición como en su versión empirista, que prioriza como fuente a los sentidos y a la observación. Para el primero el conocimiento se intuye, para el segundo se induce de la observación. Los dos casos mencionados de epistemología optimista que ponen como fuente autorizada de la verdad al hombre, fueron intentos fallidos de escapar a la autoridad divina que desplazaron la autoridad al hombre y su inspiración que en última instancia no deja de ser también divina. Y es que la fuente no es importante, para el conocimiento no hay autoridad, solo una búsqueda a tientas de la verdad basada en cualquier tipo de fuente sin jerarquías tanto el intelecto como la observación, ambas indispensables pero no suficientes en sus formas aisladas, una idea clara y distinta no implica necesariamente conocimiento, aunque sí se da la inversa de que una idea confusa suele implicar error. Muchas de nuestras teorías se sustentan en ideas claras y distintas, pero la mayoría de nuestras teorías están equivocadas, y lo mismo ocurre muchas veces que nuestros sentidos se equivocan y que el mundo no se presenta como un libro abierto fácil de comprender. Estas variantes que basan el conocimiento en una autoridad última, ya sea humana o divina, es típico de las religiones, los fanatismos y también ha sido víctima el propio positivismo que para escapar de la autoridad divina erigió como autoridad a ciertos hombres o a la inspiración y capacidad para recibir la verdad revelada que tendría cualquier hombre, salvo los hombres malignos que conspirarían para que la verdad no sea conocida, ya que si quisieran tienen como cualquier hombre la capacidad para conocer, por lo cual hay que destruirlos. En el otro extremo, la epistemología pesimista niega al humano la posibilidad de acceder al conocimiento, es el relativismo subjetivista o la recurrencia a la serie infinita de fuentes según la cual nunca se llegaría a una primera observación, y es la justificación que sostiene a toda autoridad totalitaria pues justifica su despotismo en que el hombre no sabe ni puede saber por lo tanto si recuperara su libertad atentaría contra sí mismo, relación retratada en el pasaje de El gran inquisidor de Dostoievski, típica del medioevo del cual el positivismo buscaba liberarse, medioevo religioso que perdura en las colonias subdesarrolladas. Las palabras, con sus significados, definiciones y fuentes, salvo para el caso particular de la Historia, no son importantes, no son portadoras de conocimiento por más que sus definiciones sean enunciados, solo son instrumentos para las teorías, más aun, la pretensión de precisión y exactitud en las palabras es un fantasma para el conocimiento. El conocimiento reside en las teorías, son éstas las únicas portadoras, no importa si son desafiantes en cuanto a sus fuentes y contenidos, su riqueza reside en su capacidad para soportar las críticas y es tanto más rica si además la teoría sirve como límite de una teoría mayor que la contenga. De modo que la habilidad en la búsqueda de conocimiento reside en la capacidad para criticar otras teorías, colaborar en las críticas de otros a las propias teorías y la predisposición y entrenamiento para criticar las propias teorías. En esto consiste el conocimiento, plantear conjeturas muy probablemente erróneas y refutarlas y si tenemos mucha suerte alcanzar un conocimiento nuevo hasta que sea refutado o abarcado por otra teoría. En un caso como en el otro el conocimiento no perdió utilidad ya que su refutación o crítica habrá servido para desarrollar una teoría mayor. Esto es exactamente lo que mostró Einstein: Newton se erguía irrefutable como la autoridad del hombre observando fácil el libro abierto del mundo y desalentaba a los filósofos a plantear una epistemología crítica, pero Einstein, al refutar la teoría newtoniana que parecía indestructible y abarcar con su teoría el principio de Galileo y proponer él mismo su propio y desafiante instrumento de crítica, la prueba de la curvatura de la luz por la masa solar, la existencia de singularidades en el espacio y la existencia de las ondas gravitacionales, que recién se probarían un siglo después de que presentara su teoría, su teoría demolió la autoridad de las fuentes, probó que el conocimiento puede venir de todas las fuentes, las fuentes observacionales de la teoría einsteniana propuestas por él mismo culminarían recién un siglo después cuando la tecnología pudo finalmente alcanzar a su teoría, que puede no ser una idea clara fácil de observar, que no existe la certeza, que lo importante es la habilidad para criticar teorías ya sea para refutarlas o para extenderlas, que la teoría es útil solo en la medida en que permita su criticidad, su refutabilidad, es decir que sea falsable y es este el criterio para medir su status científico, una teoría irrefutable no es una teoría, es un vicio. Este es el modo en que avanza el conocimiento humano, a tientas, aproximando a cierta verdad objetiva, pero nadie puede arrogarse ninguna certeza de esa verdad, incluso si alguien diera por casualidad con la última verdad no lo sabría. Para evitar totalitarismos es importante reconocer la existencia de una verdad objetiva factible de ser aproximada es decir rechazar el relativismo, el pragmatismo y el convencionalismo; poner la verdad por encima de cualquier hombre para evitar las teorías conspirativas que justifican la eliminación de los conspiradores; al mismo tiempo evitar también la tendencia a creer que uno puede ser el poseedor de una verdad revelada porque esto no nos permitiría ser críticos ni aceptar críticas en nuestras propias teorías lo cual es como vimos la base de nuestro conocimiento actual. El conocimiento no puede partir de cero por lo tanto depende de la tradición, hay un avance, se hace más específico a la vez que abarca más, esto permite tener una mejor comprensión de todo aquello que se ignora, en esto reside la fuente de la ignorancia: el conocimiento humano es finito y su ignorancia infinita, en este sentido el conocimiento nos permite alcanzar una  cierta culta ignorancia que nos hace comprender la pequeñez de las diferencias entre los distintos conocimientos que separan a los hombres frente a la infinita ignorancia que los iguala.

Una teoría científica nace frente a un problema planteado por observaciones, una necesidad, una idea, que no resuelven, que no explican las teorías actuales es decir la tradición, no surge por inducción de observaciones como suele suponerse, éstas surgen después elegidas como intentos de refutación, el empirismo solo admite tests observacionales, si pasa los más severos tests que podamos planear se la acepta, sino se la rechaza. Las seudociencias en cambio no buscan refutarse, acumulan observaciones para autoconfirmarse. La teoría científica es una conjetura y nunca dejará de serlo, no tiene una justificación lógica, aun suponiendo que nace de una observación no es inferencia lógica, es un enunciado lógico que trasciende a la experiencia, no es posible inducir una ley desde la experiencia, sí tiene justificación lógica su refutación: una observación particular que contradiga la ley general confirma lógicamente por pura deducción lógica su falsedad, es la refutación el punto de contacto de la ciencia con la realidad, la refutación nos dice que estamos equivocados, pero también nos confirma que hay realidad, aun así, la refutación también es incierta en el futuro. En el mundo no hay conocimiento, no hay repeticiones, no hay similitudes, no hay leyes, el instinto del ser vivo sabe cómo y provoca la necesidad de buscar patrones en su entorno sin certeza de encontrarlos, ni de que perduren ni de volver a encontrarlos en el futuro. Aunque el dogma no busca refutarse, sino reforzar su confirmación en cada observación y la ciencia busca refutar sus propias teorías, en ambas la esperanza de éxito ante un nuevo evento es cero como demostró Hume, sin embargo la probabilidad de testabilidad de la primera es cero mientras que la segunda puede aproximarse a uno, así parece más razonable confiar más en la segunda. Es frecuente que el origen de una teoría sea un antiguo mito que toma status científico cuando el equipamiento permite testarlo y permanecerá en este estado conjetural hasta que sea refutado o incorporado a una teoría mayor. Cuando menos esperable es un enunciado mayor es el conocimiento que aporta y lo mismo ocurre en el nivel de las teorías, las teorías improbables cuando se verifican son las teorías que revolucionan a la ciencia.

Para demostrar la imposibilidad de inducir una teoría científica  desde la experiencia Hume propone suponer un conjunto A de observaciones verdaderas pasadas, consistentes y compatibles entre sí, una teoría T que suponemos (es nuestra hipótesis) deducible de A, una observación futura posible B autoconsistente lógicamente, consistente con cualquier conjunto de observaciones pasadas (no puede llevar a una contradicción lógica, es una observación futura posible), en particular es consistente con A, pueden convivir sin contradicción A y B. La lógica pura nos permite afirmar que si B es consistente con A, lo es también con cualquier derivación lógica de A, por hipótesisT es deducible de A así que T es consistente con B. Pero A por el mismo motivo que es consistente con B, también es consistente lógicamente con la observación futura posible No-B . Con el mismo razonamiento anterior podemos deducir que T es consistente con No-B. Acabamos de deducir lógicamente que T es consistente con No-B y con B. Es decir que suponer que una teoría se deduce lógicamente de un conjunto de observaciones nos lleva a que ninguna observación futura podría contradecir a la teoría.

La actitud precientífica es de una sola etapa, conjetural, la actitud científica es de dos etapas: conjetura y refutación. Puede describirse la actitud crítica como el intento consciente por hacer que nuestras teorías, nuestras conjeturas, se sometan en lugar nuestro a la lucha por la supervivencia del más apto. Nos da la posibilidad de sobrevivir a la eliminación de una hipótesis inadecuada en circunstancias en las que una actitud dogmática eliminaría la hipótesis mediante nuestra propia eliminación (hay una conmovedora historia de una comunidad de la India que desapareció debido a su creencia en el carácter sagrado de la vida, inclusive la de los tigres). Algo similar ocurre en una Latinoamérica dogmática precientífica de solapados historicismos, psicologismos, supremacismos fascistas y ortodoxias económicas, vicios irrefutables cuya única hipótesis posible son los cuerpos y su refutación su eliminación, en sus instituciones educacionales se forman soldados dogmáticos no estrategas con pensamiento libre de teorías novedosas con pensamiento crítico inclinado a refutar hipótesis y descartar las absurdas de otros o propias, que se adelanten a la prueba de los cuerpos, conjeturen teorías osadas, disfruten la crítica de los otros, arriesguen a cambiar dicotomías, avanzar mentalmente, no repetir como loro la vida que nos piden que vivamos, no militar a ciegas, no dividir la sociedad como nos dicen que la dividamos, investigar, leer, imaginar, criticar, sobre todo criticar mucho, exploradores sociales que tanteen las alternativas para acercarse a una sociedad más vivible, como el pensamiento científico que han tenido los pueblos sabios, eso no se logra con soldados, se logra con conocimiento y elasticidad mental, para eso dispone el hombre del pensamiento, esa es su mayor utilidad, ser el estratega de su vida a nivel individual y social, como un jugador de ajedrez, adelantarse a la dolorosa e irreparable refutación de los cuerpos.

Es cierto que el Instrumentalismo salva a Galileo y quizá a Newton de la hoguera al lograr que el poder eclesiástico solo vea inocentes modelos matemáticos “pensados para simplificar complicados cálculos celestiales” allí donde en realidad había auténticas descripciones del universo que ponían en jaque el “verdadero” universo planteado hasta entonces por la divinidad.
Irónicamente y contra toda aspiración galileana éste ha sido el gran triunfo del dogmatismo ya que actualmente los científicos son instrumentalistas, solo reconocen en la ciencia su aporte productivo, económico, para mejorar la calidad de vida, etc., aplican pensamiento crítico en su reducto deductivo, aplican tests observacionales críticos con experimentos límites de escasísima probabilidad para refutar sus teorías físicas, pero no las relacionan con la verdad sobre el mundo, conviven entre teorías útiles y mundos dogmáticos. Es que el Instrumentalismo es incapaz de refutar porque para él todas las teorías son instrumentos y un instrumento no se refuta, cuando la Teoría de Einstein superó las pruebas críticas que refutaron a la de Newton demostrando que era una mejor descripción del mundo, para el Instrumentalismo pasó a haber dos teorías útiles cada una mejor para su dominio incapaces de refutar nada, aportando al oscurantismo, pues solo buscando refutaciones puede la ciencia aprender y avanzar con la ciencia como faro para ver mucho más y encontrar nuevos problemas y al despreciar la refutación y reforzar la aplicación termina siendo tan oscurantista como el Esencialismo. El original mito jónico que agrega a la conjetura la refutación, el sabio maestro Tales de Jonia que incentiva a su discípulo Anaximandro a poner en cuestión su cosmología, esa naciente tradición crítica, mito sometido a la presión de la crítica, primera teoría científica. Siglos después el prometedor poder libertario que traía consigo la ciencia de Galileo, la misma actitud crítica, su capacidad para refutar peligrosos dogmas, no fructificó. Siglos después a pesar de la hazaña de Einstein que nos demostró que hay un mundo oculto más allá de nuestros sentidos y que el hombre es capaz de describirlo con un modelo hipotético que “salve las apariencias” comprobable, pruebas rigurosas que no acaban y que son el auténtico escenario de aprendizaje y de avance del conocimiento hacia mejores explicaciones del universo, reconociendo su condición conjetural y única forma de aproximación a la verdad objetiva con que contamos, los científicos instrumentistas solo ven el avance instrumental, no hacen ciencia, privan a la comunidad de la posibilidad de vivir en una sociedad científica, al fortalecer el dogmatismo niegan la libertad que entrañaría a una sociedad que no tuviera lugar para el carácter cínico del fascismo.

Así como necesitamos un universo con patrones regulares de la misma manera necesitamos un entorno social con un comportamiento esperable de lo contrario el temor, la ansiedad desatada por el caos absoluto nos mataría, en una sociedad fascista todo se puede esperar nada se puede descartar así la vida se torna inviable. Lo mismo ocurriría si pretendiéramos dejar atrás la tradición, empezar de cero completamente, bajo tal incertidumbre no hay lugar para el comportamiento racional. En este sentido ciencia y legislación cumplen papeles similares garantizando una reacción esperada del entorno natural y del entorno social ante una acción nuestra, de esta manera esta acción puede ser racional. También cumplen ambas el mismo papel de objeto criticable y mejorable necesario como punto de partida para avanzar con un método racionalista. Como vemos un mito aunque sea incorrecto y una legislación imperfecta ofrecen ese fondo necesario de regularidad y criticabilidad. La esencia del mundo social y lo que lo diferencia del mundo natural es que ninguna acción resulta tal cual como se pretende, sus consecuencias son inesperadas, los que se niegan a ver esta realidad crean realidades conspirativas con profesías autocumplidas como Lenin y Hitler e impiden que el pensamiento racional crítico mejore el mundo en que vivimos.

Refutar lógicamente un enunciado equivale a demostrar su inconsistencia, refutarlo empíricamente equivale a probar que existe una experiencia que lo contradice. Un enunciado matemático es refutable por la lógica probando su inconsistencia (asumiendo que la solución está a nuestro alcance). Un enunciado empírico como las leyes de la mecánica es refutable empíricamente, bastaría hallar un contraejemplo que no las cumpla. Todo enunciado empírico y su negación son irrefutables lógicamente, “hoy es lunes”, “hoy no es lunes”, así existen enunciados falsos que son lógicamente irrefutables. Cualquier enunciado existencial puro, no acotado, es irrefutable empíricamente pues no podemos recorrer todo el dominio, “El unicornio azul existe”, “pronunciando las palabras mágicas con la entonación exacta el genio aparecerá” (imposible recorrer todas los espacios, tiempos, entonaciones, posibles), así vemos dos enunciados empíricamente irrefutables de los cuales sin embargo nos parece más razonable conjeturar que son falsos. Repasemos algunas filosofías vigentes. Determinismo: “el futuro está contenido en el presente, lo determina plenamente”; Idealismo: “el mundo es mi sueño”; Irracionalismo: “la razón no puede acceder a la realidad, solo al fenómeno, uno mismo es realidad, luego usemos medios irracionales o suprarracionales para conocernos a nosotros y así conocer la realidad”; Voluntarismo: “derivación del irracionalismo, si soy voluntad la realidad es voluntad”; Nihilismo: “derivación del irracionalismo, si soy aburrimiento la realidad es nada”. Tanto el determinismo como el indeterminismo son irrefutables pues son consistentes y no acotadas, pero no puede darse que ambas sean verdaderas a la vez ya que son contradictorias entre sí, luego una de las dos es falsa. Es decir que su irrefutabilidad no fue de implicar su verdad: Probamos que irrefutabilidad no implica verdad. Ahora bien, cómo demostrar que las teorías filosóficas anteriores son falsas, dado su carácter de irrefutables. ¿Porqué elegir el indeterminismo realista racionalista?. Todo test serio de una teoría es un intento por refutarla, una teoría científica ha de ser testada empíricamente, luego una teoría científica ha de ser refutable empíricamente, luego una teoría filosófica o metafísica como las anteriores es irrefutable por definición. Cómo probar su falsedad. Clasifiquemos las teorías en lógico-matemáticas, empírico-científicas y filosófico-metefísicas. Con las primeras para testear su validez se hacen pruebas de refutación superficiales, se testear su negación, se profundiza más, se compara con otras teorías, rara vez queda irresoluble. En el segundo caso se procede igual con ensayos críticos sumando argumentos empíricos. En el tercer caso, tomemos como ejemplo el determinismo. El enunciado de que es posible determinar futuras acciones a partir de una descripción verdadera completa del estado de un hombre es un enunciado existencial puro no acotado y por tanto irrefutable empíricamente, además es consistente. El aspecto que justifica una teoría filosófica o científica es su razonabilidad y es razonable solo a la luz del problema que desea resolver, sin cuya información incluso una teoría científica se torna irracional para discutir, y si es presentada como una solución propuesta para un conjunto de problemas, se presta a la discusión crítica aunque no sea empírica ni refutable, así es con el idealismo de Berkeley o Hume simplificado en “el mundo es mi sueño” ambos creían que solo había conocimiento en las impresiones sensoriales y las asociaciones de imágenes, Berkeley y más aun Hume se sintió obligado a adoptar el idealismo contra su voluntad por haber fracasado en su intento por reducir el realismo a impresiones de los sentidos. Es posible rechazar razonablemente su idealismo diciendo que hay teorías del aprendizaje sin sus consecuencias sensacionalistas indeseadas. Kant no hubiera planteado su determinismo moral en el que no creía, si su época no hubiera creído tan firmemente en la teoría de Newton que lo obligaba prácticamente a su determinismo empírico, por el contrario hubiera sido extravagante rechazarlo ante semejante contundencia newtoniana, antes que fuera refutada. El irracionalismo es la consecuencia de un Hume fuertemente racionalista que creía en el inductivismo baconiano al toparse con su propia demostración de que no hay conocimiento inductivo posible: la peor consecuencia racionalista. Sabemos que no somos máquinas inductivas, no es ese el papel del hábito y la costumbre, disuelto el problema de Hume, podemos rechazar racionalmente su conclusión irracionalista. El irracionalismo del también racionalista Schopenhauer tiene su origen en el determinismo fenoménico, la problemática de la cosa en sí y nuestra pertenencia a un mundo de cosas en sí, ante los límites metafísicos kantianos que limitan el conocimiento a la experiencia su solución racionalista fue irracionalista. Ahora que sabemos que el determinismo kantiano debe ser revisado y encaminarse hacia su moral crítica, también es posible rechazar razonablemente esta teoría. Un problema filosófico puede quedar fijo una vez planteado, pero las respuestas, dado que son irrefutables, están sujetas a la crítica a la luz de la actualización del problema que intentaban resolver.

“Pronunciando ciertas palabras en cierto lenguaje antiguo con la entonación exacta se nos aparecerá el diablo, con sus dos cuernos y pezuñas” es un enunciado existencial puro y es empírico, formalmente válido, verificable(basta con repasar todas las posibilidades empíricas, es decir pronunciar las palabras en sus combinaciones y entonaciones posibles), el universo infinito lo hace probable, prácticamente verdadero y es irrefutable (nunca estaríamos seguros de haber recorrido todas las combinaciones). Sin embargo ningún racionalista dudaría de su falsedad. Así, la línea de separación entre lo metafísico y lo empírico no puede estar basada en la formalidad lógica del enunciado, ni en su verificabilidad, ni en su probabilidad, ni en su apariencia empírica. La línea más adecuada para demarcar los enunciados racionales es su testabilidad o refutabilidad

El asunto de la manipulación no se resuelve demonizando al manipulador, sino inoculando a la sociedad de las manipulaciones, ya que exterminando al manipulador, detrás de él vendrá otro posiblemente mucho peor, aquel que alcance el poder con la excusa de exterminar al manipulador, como Hitler y Stalin, y así sucesivamente sin solución de continuidad, mientras que la verdadera manipulación permanece poderosa, en el poder sobre la vida, en la crianza y en la educación, en aquellos lugares donde el carácter hegemónico se preserva a sí mismo, el poder punitivo: el ejército y la policía y el poder sobre la crianza y la educación: el entorno de los juzgados de familia, las escuelas y las universidades, que se aseguran la reproduccción del carácter nazi-católico-germanófilo de Latinoamérica, docilidad canina, obediencia ovejuna, vindicación y cinismo fascista que íntimamente se sabe a sí mismo enemigo del pensamiento crítico necesario para mejorar y alcanzar una sociedad digna de ser viviva, incapaz de controlar su goce vindicativo, sus códigos de fraternidad, así fue criado, en el cinismo mafioso, en el oscurantismo, en el maltrato autoritario cuando no en la perversión. Solo el racionalismo crítico puede salvar a Latinoamérica, porque solo el racionalismo crítico la podría llevar a descubrir que se manipula a sí misma, porque el racionalismo crítico es la única vacuna que inoculiza contra la manipulación

Desde hace 2000 años, la Iglesia ha perfeccionado el siguiente mecanismo de subjetivación con el afán de perseverar en el dominio de su imperio: cría ovejas, amparada en la falsa idea de que el hombre no puede saber, solo a Dios le esta permitido, el hombre se haría mal a sí mismo si no fuese guiado, desde luego profecía autocumplida ya que los hombres criados como ovejas han perdido la capacidad de conocer por sí mismos, esto mismo sostenido desde distintas perspectivas por falsas teorías filosóficas: las epistemologías pesimistas y optimistas: relativismos, conspiracionismos, irracionalismos con sus voluntarismos, existencialismos y nihilismos, esencialismos, idealismos con sus fenomenalismos y psicologismos y el instrumentalismo cientificista que puede adaptarse a cualquiera de ellos sin crítica, es decir contrarios al racionalismo crítico realista. Luego las ovejas cuya esencia es esa docilidad canina y obediencia vacuna, como es de esperar siguen a otro pastor, eso a la Iglesia no le gusta entonces demoniza al pastor y les pide que hagan lío, desemboca en una tiranía que provoca una masacre como el genocidio de Ruanda o la dictadura en Argentina, y la Iglesia, pura y casta se mantiene intacta en su poder infinitamente. Evidentemente el problema no está en el pastor circunstancial, sino en que no es posible que permitamos que nuestros hijos lleven una falsa vida de ovejas por esa falsa idea de que el hombre no puede acceder al conocimiento. El saber tiene dos objetivos, avanzar en nuestro conocimiento del universo y el poder. Evidentemente el conocimiento dogmático está motivado por el segundo y solo el primero lo puede liberar, es cierto que el conocimiento es poder, pero también es cierto que sin conocimiento no hay liberación posible, solo el conocimiento racionalista crítico puede enfrentar al conocimiento dogmático, solo el conocimiento puede enfrentar al conocimiento.

Comentarios

LA
Me gustó lo de que el espacio y el tiempo no forman parte del mundo empírico sino que son parte del "equipo mental" con el que captamos el mundo.

MR “fabuloso, en 1800, un Coloso el hijo de un artesano”

LA “Se ve que hacía uso de una libertad de pensamiento que sobrepasaba su condición social y época, y me atrevería a decir que la nuestra también en muchos aspectos.”

MR “Kant se reveló a la manipulación de la que fue víctima, como Spinoza. Como dice Popper, al filósofo solo se lo puede interpretar frente al problema que intentó resolver, no podemos quedarnos en las ideas kantianas o spinozianas porque sus problemas fueron resueltos y algunas de sus ideas refutadas, pero lo que queda de gran enseñanza es el poder fabuloso del espíritu crítico de Jenofanes, Amaximandro, Galileo, Spinoza, Kant y en el caso de Spinoza y Kant que se revelaron al destino que les habían escrito, y fueron extremadamente fieles a su racionalismo crítico”


LA “Gran parte de lo que decís me hace pensar, entre otras cosas, que no hay que temerle al conocimiento metafísico o al pensamiento a priori, porque sin ellos no nos sería posible construir ninguna clase de pensamiento. Estoy muy equivocada o se acerca bastante?”

MR “Kant se reveló a la manipulación de la que fue víctima, como Spinoza. Como dice Popper, al filósofo solo se lo puede interpretar frente al problema que intentó resolver, no podemos quedarnos en las ideas kantianas o spinozianas porque sus problemas fueron resueltos y algunas de sus ideas refutadas, pero lo que queda de gran enseñanza es el poder fabuloso del espíritu crítico de Jenófanes, Amaximandro, Galileo, Spinoza, Kant y en el caso de Spinoza y Kant que se revelaron al destino que les habían escrito.”

MR “Lo mismo Hume, se hizo irracionalista porque su razonamiento lo llevó a demostrar que no tenía el hombre posibilidad de conocimiento, y no pudo sacarse la creencia de que la única forma de conocimiento era empírica, entonces su conclusión fue que no podíamos conocer nada, que nuestro conocimiento era meramente psicológico y a partir de ahí surgieron los irracionalismos, por eso Kant quería entender cómo Newton había llegado a una ley que aparecía como indestructible si Hume tenía razón entonces llega a su conocimiento a priori y a las leyes morales universales a pesar de que creía en el indeterminismo y en la razón humana, pero así como Hume no podía sacarse su creencia en que solo podía haber conocimiento empírico, Kant no podía dejar de creer en la certeza absoluta de la commología newtoniana, ambos fueron víctimas de algo que se les mostraba muy poderoso, y toda la época, dos siglos estuvieron sujetos a la sombra newtoniana, hasta que Einstein la refutó y mostró que el conocimiento no suele ser tal como las cosas nos parecen que son, que puede tener apariencia metafísica, que lo importante es que la prueba de su verdad sea empírica y sea rigurosamente testeado, que podemos acceder al conocimiento como deseaba Kant o aproximarnos a pesar que Hume estaba en lo cierto en que el universo no nos proporciona conocimiento y entonces solo tenemos hipótesis, conjeturas y nos movemos en conjeturas, pero Hume nos libró de seguir creyendo en la inducción, nos libró de los positivistas y de los idealistas aunque los positivistas y los idealistas dominaron la filosofía montándose falsamente en Kant, hasta la refutación de Einstein a la cual los relativistas e irracionalistas de las ideas totalitarias del SXX falsearon e interpretaron inversamente, ya que lo que probó Einstein y que era el deseo de Hume y de Kant es que es razonable creer en nuestra aproximación.

Hoy la presión de la idiotez es mucho más poderosa que la que padecía Kant en su entorno, es muy difícil no hacerle el idiota y no recibir la presión del entorno.

Conocimiento a priori son los conceptos lógico matemáticos, sabemos que hay que separar bien cuándo una teoría es metafísica y cuándo empírica, pero si te referís a las fuentes del pensamiento, al origen de las teorías, a si tenemos que privarnos de ideas metefísicas por el solo hecho de no estar comprobadas, no lo creo, estoy de acuerdo con vos, ya que sí sabemos también que contrariamente a lo que sostienen los positivistas las teorías científicas se originan en mitos, en ideas metafísicas, en razonamientos abstractos, lo que importa no es la fuente de la teoria sino la actitud crítica, el aprendizaje se centra en crítica y en tratar de refutar nuestras propias teorias, o las de otros, en esa refutación, si es rigurosa requiere mucho esfuerzo mental, es ahí donde surge el conocimiento y el aprendizaje, al refutar teorías necesitas repasar todas las teorías y todas las formas de encontrarles un contraejemplo empírico, ya que para reconocerla como conocimiento la teoría finalmente tiene que "salvar las apariencias" es decir no puede contradecir las observaciones, pero no nace de observaciones, no hubiéramos avanzado si hubiéramos pretendido crear conocimiento desde las observaciones, las grandes teorías nacen de pensamientos poco probables, desafiantes y originalmente metafísicos ya que en principio no se comprueban hasta más adelante.
Te doy un ejemplo que tiene que ver precisamente con lo que decís y lo que ocurriría si separamos como los positivistas validacionistas entre metafísico y empírico, nos perderíamos valiosas teorías y daríamos crédito a teorías que no queremos porque sabemos que son falsas:
“Pronunciando ciertas palabras en cierto lenguaje antiguo con la entonación exacta se nos aparecerá el diablo, con sus dos cuernos y pezuñas” es un enunciado existencial puro y es empírico, formalmente válido, verificable(basta con repasar todas las posibilidades empíricas, es decir pronunciar las palabras en sus combinaciones y entonaciones posibles), el universo infinito lo hace probable, prácticamente verdadero y es irrefutable (nunca estaríamos seguros de haber recorrido todas las combinaciones). Sin embargo ningún racionalista dudaría de su falsedad. Así, la línea de separación entre lo metafísico y lo empírico no puede estar basada en la formalidad lógica del enunciado, ni en su verificabilidad, ni en su probabilidad, ni en su apariencia empírica. La línea más adecuada para demarcar los enunciados racionales es su testabilidad o refutabilidad, pero sin embargo no siempre tenemos las herramientas para refutar, entonces una teoría puede permanecer como un mito como pasó con los mitos de Jonia, con Tales, Anaximandro, refutó a su maestro Tales, le planteó que la Tierra no estaba sostenida flotando en un mar y que estaba sostenida por fuerzas equidistantes del resto de los objetos celestes, y era cierto pero no lo podía probar permaneció como un mito quizá, pero ya era una teoría científica por la rigurosidad a la que Anaximandro la sometía, es decir, lo que nos permitió llegar al conocimiento actual es la fuerte actitud crítica, pero no surgió de observaciones, Anaximandro no tenía datos que lo llevaran a hacer esa conjetura, tampoco Einstein tenía datos que lo llevaran a la conjetura relativista, al contrario ambas teorías se caracterizan porque su probabilidad era prácticamente cero, no había casi posibilidades de que fueran ciertas, pero ambas eran refutables, hoy ambas pueden ser sometidas a prueba empírica rigurosa”




“Si ponemos a prueba nuestra conjetura y logramos refutarla, vemos muy claramente que había una realidad, algo con lo cual podía entrar en conflicto. Nuestras refutaciones, por ende, nos indican los puntos en los que hemos tocado la realidad, por decir así…
Algunas de esas teorías nuestras pueden chocar con la realidad; y cuando esto sucede, sabemos que hay una realidad; que hay algo que nos recuerda el hecho de que nuestras ideas pueden estar equivocadas. Y es por eso por lo cual el realista tiene razón”
Karl Popper


“La especialización puede ser una gran tentación para el científico, pero para el filósofo es un pecado mortal”
Karl Popper